Eyaculación Precoz. ¿Qué es y cómo se trata?

By |2021-05-14T13:21:57+02:00abril 5th, 2021|Publica|
Dr. Ferran García. Andródogo y presidente de ASESA (Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva)

Abril 2021,

Parecería que cuando hablamos de eyaculación precoz o prematura (EP) todo el mundo sabría a qué nos estamos refiriendo. Sin embargo, como veremos más adelante, su definición es compleja. Desde un punto de vista no académico, podríamos definir la EP como una disfunción sexual que se caracteriza por la incapacidad para controlar o retrasar el reflejo de la eyaculación, lo que produce insatisfacción o angustia en el paciente y genera gran impacto sobre la relación de pareja.

Se la considera la disfunción sexual más frecuente en el varón y a diferencia de la disfunción eréctil es independiente de la edad, como demuestran los resultados publicados en 2020 del Proyecto PANDORA, esta iniciativa de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) que tenía el objetivo de obtener un mapa español preciso de la disfunción eréctil y la EP, mostró que el 30% de los españoles tienen problemas para controlar la eyaculación y que la mitad de ellos presentaban EP en al menos el 50% de las ocasiones.

Hay que remontarse a 1887 para encontrar en la literatura médica el primer caso de EP, aunque el término de “ejaculatio praecox” no se aplicó hasta 1917. La EP no siempre fue considerada una disfunción sexual, paradójicamente en la Época Victoriana llegó incluso a considerarse como un signo de la superioridad biológica masculina. Ya que no se tenía en cuenta si la mujer disfrutaba o no de la relación sexual, porque la única finalidad lícita de esta era la reproducción. A lo largo del tiempo la EP ha sido abordada desde diferentes puntos de vista. Así, en las primeras décadas del siglo XX se la consideró una neurosis relacionada con conflictos inconscientes, especialmente en la teoría psicoanalítica, fundamentando su tratamiento en el psicoanálisis. Posteriormente, hasta principios de 1990, la EP fue abordada como un problema psicológico más que fisiológico, por lo que las terapias psicosexuales conductuales fueron consideradas de elección. En la actualidad, su abordaje se realiza desde un punto de vista somatopsíquico y holístico.

¿Cómo sé si tengo EP?

A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación del primer caso, no existe un consenso científico sobre la definición y clasificación de la EP. La definición ideal debería incluir tres aspectos:

  1. El primero es el tiempo que transcurre desde la penetración hasta la eyaculación, y se conoce como tiempo de latencia intravaginal hasta la eyaculación o IELT por sus siglas en inglés. El promedio considerado normal es de 3 a 6 minutos. Un IELT inferior a 1 minuto es diagnóstico de EP, mientras que si el IELT está entre 1 y 1,5 minutos es probable que se trate de una EP.
  2. El segundo es la percepción que tiene el paciente de falta de control sobre el reflejo eyaculatorio y su incapacidad para retrasarlo.
  3. Finalmente, las consecuencias negativas para la relación de pareja.

Tomando en consideración estos tres aspectos y centrándose en una relación sexual clásica de varón-penetración vaginal, la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM) define la EP como: “una disfunción sexual masculina caracterizada por:

  • Eyaculación que siempre o casi siempre ocurre antes o dentro de aproximadamente un minuto desde la penetración vaginal (EP de por vida) o una reducción clínicamente significativa y molesta en el tiempo de latencia, a menudo aproximadamente tres minutos o menos (EP adquirida).
  • La incapacidad de retrasar la eyaculación en todas o casi todas las penetraciones vaginales.
  • Consecuencias personales negativas, como angustia, molestias, frustración y / o evitar la intimidad sexual.

¿Existen tipos diferentes de EP?

A partir de esta definición la ISSM propuso clasificar la EP en dos tipos:

  1. De por vida (primaria), cuando desde la primera relación sexual el IELT es inferior a 1 minuto.
  2. Adquirida (secundaria), en algún momento de la vida se pasa de un IELT normal entre 3-6 minutos a un IELT menor de 3 minutos.

Posteriormente y para favorecer la categorización de los pacientes, la ISSM propuso dos tipos más de EP:

  1. La “EP variable”, sería aquella que se presenta ocasionalmente, lo que llamaríamos un mal día.
  2. La “EP subjetiva”, es el paciente el que tiene la apreciación subjetiva de que su eyaculación es rápida o le gustaría retrasarla más, pero el IELT es normal o superior a la media por lo que en realidad no tienen una patología médica.

¿Cuáles son las causas principales de EP?

La causa exacta de la EP es desconocida. Se han formulado diversas hipótesis etiológicas incluyendo la ansiedad, la hipersensibilidad del pene o la disfunción de los receptores de serotonina a nivel del sistema nervioso central, pero hay pocos datos que apoyen las hipótesis biológicas y/o psicológicas sugeridas.

En la EP primaria o de por vida parece estar involucrado un componente neurobiológico y genético, ya que se ha informado de una predisposición genética a la disfunción de los receptores de serotonina que retrasan la eyaculación.

Mientras que en la EP adquirida o secundaria estarían asociadas afecciones como la prostatitis, el hipertiroidismo o la disfunción eréctil que coexiste con frecuencia con la EP, ya que los hombres con disfunción eréctil pueden intentar eyacular rápido, antes de perder la erección. Además, frecuentemente están involucrados componentes psicológicos, estrés, ansiedad o cambio de pareja.

Desde el punto de vista de la sexología, se resalta la importancia del aprendizaje sexual, el conocimiento de la propia respuesta sexual y entender el objetivo de una actividad sexual. Especialmente en los adolescentes, que empiezan a descubrirse sexualmente con el autoerotismo y la masturbación y en los que la falta de privacidad al realizar estas prácticas puede llevarlos a ejecutarlas de la manera más rápida posible, condicionando una respuesta eyaculatoria rápida en el futuro.

Tengo EP ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

Si se conoce el cuadro orgánico (prostatitis, hipertiroidismo, disfunción eréctil) que provoca la EP debe tratarse antes de pasar a otros tratamientos. Ya mencionamos las consecuencias personales negativas de la EP tanto para el paciente como para su pareja, por lo que el tratamiento de la EP debe involucrar a ambos. Los mejores resultados se obtienen con un enfoque multimodal con terapias farmacológicas, conductuales y psicológicas. Lógicamente esto no es posible cuando el paciente no tiene pareja estable.

En cuanto a las terapias farmacológicas sólo existen dos fármacos aprobados por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para el tratamiento de la EP. El primero fue la dapoxetina, que inhibe la recaptación de serotonina retrasando la eyaculación. Su ingesta entre 1 y 3 horas antes de la relación sexual aumenta el IELT entre 2,5 y 3 minutos. El segundo es un espray que contiene una combinación de anestésicos tópicos que aplicados en el glande antes de la relación sexual disminuyen la sensibilidad.

El tratamiento farmacológico se puede combinar con lo que se denominan terapias conductuales, cuya finalidad es atenuar las respuestas sensoriales de la eyaculación interrumpiendo la excitación elevada. Incluyen la técnica de parada y arranque (stop-start) en la que se cesa la estimulación genital hasta que cede la sensación de mayor excitación y la técnica del ‘apretón’ (squeeze), cuando hay mayor excitación se aprieta el glande inhibiendo la excitación. Otras técnicas incluyen ejercicios para reforzar la musculatura del suelo pélvico (ejercicios de Kegel).

La eficacia de la psicológica disminuye con el tiempo y es inferior a la farmacoterapia. Actualmente se utiliza menos debido a las limitaciones de tiempo, coste y el requisito de un estricto cumplimiento por parte de las parejas.

Finalmente, tratamientos como la acupuntura carecen del respaldo de la evidencia científica sobre su utilidad y tratamientos quirúrgicos como la circuncisión o la neurotomía selectiva peneana (implica la sección de varios filetes neuro-sensitivos del pene que aportan sensibilidad al glande) no están avalados por las guías de buena práctica clínica de las sociedades científicas.